En Seattle hay un sitio donde entran ganas de aplaudir....pero no se puede.
Es, como no, mi favorita: la "Seattle Central Library".
No se por donde empezar.
Debe ser que me toca la fibra sensible que en el país capitalista por excelencia, me haya encontrado un edificio público que es un verdadero regalo para todos los ciudadanos y los visitantes, y por una vez no es un estadio de fútbol ni un sitio donde se haga política, no, es el sitio donde juntamos lo que sabemos.
Una biblioteca.
Se han gastado una pasta considerable, pero en mi opinión, cada centavo mereció la pena. Empecemos por el principio:

A Seattle no hacían más que quedársele pequeños los edificios que hacían las veces de biblioteca pública....y con un par de narices tiraron lo que había y pensaron que lo podían tener todo, y acertaron.
Biblioteca en 1906
Biblioteca en 1906El edificio por fuera es una obra de arte, es imposible no mirarlo al pasar.
Por dentro es todo luz y espacio, enormes espacios diáfanos para sentarse a hojear despreocupadamente una revista y rincones recogidos donde estudiar sin que suene un móvil (y hablo de inhibidores de señal....) Estudios donde componer y/o grabar música, salón de actos, oficinas de los empleados sin techo, pero separadas del resto de la plebe (increible, puedes ver trabajar a un funcionario) un sistema de recogida de libros automático vía un bozón exterior, wifi gratuita que va como un tiro, tienda de recuerdos que ayuda a financiar a la biblio, zona infantil...en fin, me estoy dando cuenta de que contar todo lo que tiene no la describe casi nada.

El resultado de haber intentado hacer cada parte lo mejor posible hace que de gusto usar el edificio o simplemente pasear por él. Tal vez eso se refleja en los empleados, que están de un buen humor flipante, si, si, ya sé que de por si en Seattle son amables hasta el asco, pero es que en la biblio ya es de coña...además, no suele estar uno acostumbrado a bibliotecarios amables...
La verdad es que sólo he ido dos veces, así que me queda bastante por ver...seguiré contándolo.
Dutch, Edu...aquí teneis que venir, para vosotros, mejor que disneyworld.
Bueno, no me enrollo más, y os dejo con el video que grabé de la tienda de recuerdos cerrando...LITERALMENTE.










